Historia de un secuestro anunciado

SANTO DOMINGO, DN.-El caso de Eduardo Baldera Gómez, de 20 años de edad, no sólo revivió el horror del secuestro como un tipo de delito que afecta al país y que se hace común en los últimos años, sino que además revivió las constantes críticas en torno a la legalidad de las actuaciones de la Policía Nacional.

El tema sobre las ejecuciones extrajudiciales cometidas por la Policía reapareció desde que el pasado sábado el joven se presentó ante unos campesinos con la versión de que logró abrir las esposas con “un palito” y las utilizó para romper la cadena que lo ató durante 22 días de cautiverio.


Archivo
Baldera Gómez se le habría escapado a uno de dos secuestradores que lo custodiaba, en una casucha del bosque seco ubicado entre los parajes Salcié y Estero Balsa, del distrito municipal Copey, en Guayubín, Montecristi.

Arcadio Olivo, residente en la zona, cuenta que el secuestrado llegó a un corral arrastrando la cadena, por lo que los campesinos lo auxiliaron, y de inmediato lo entregaron a un agente policial del destacamento de Guayubín.

Pero el jefe de la Policía Nacional, mayor general Rafael Guillermo Guzmán Fermín, decidió presentar a sus agentes como héroes y aseguró que los primeros que tuvieron contacto con el joven eran parte de “una avanzada” que ya tenía identificado el lugar donde estaba el secuestrado.

De hecho, Guzmán Fermín realizó un acto público en su despacho para ascender a los sargentos mayores Danilo de Jesús Franco y Manuel Antonio Hernández, así como al cabo Ángel Muñoz Gómez, los agentes que recibieron a Baldera Gómez de manos de los campesinos y lo trasladaron al cuartel de Villa Vásquez.

Otra “avanzada” que tendió un supuesto “cerco policial” protagonizó un enfrentamiento armado en el que, según Guzmán Fermín, fallecieron Cecilio Díaz (Manuel), a quien se atribuía encabezar la banda criminal de secuestradores, y William de Jesús Batista Checo, de 58 años de edad. Según el oficial, en el enfrentamiento resultó herido el sargento Catalino Jesús Pérez, quien, sin embargo, no fue ascendido de rango.

Pero los noticieros de la zona de Villa Vásquez publican fotografías en las que Batista Checo aparece vivo después de ser apresado por campesinos de Sabana Cruz que lo encontraron sospechoso, mientras compraba gasolina para abastecer un vehículo.

ACUSACIÓN
Foto en la que William Batista Checo aparece detenido.

Claman por justicia

Estefany Batista sepultó el martes en Moca los restos de su padre, William Batista Checo, a quien la Policía reportó como muerto en un intercambio de disparos. La joven cuenta que tiene una hermana, y que su padre se separó hace 15 años de su madre, María Isabel Ramírez. Dice que Batista Checo residía en San Francisco de Macorís, donde se dedicaba a pintar viviendas. La última vez que conversaron por teléfono su progenitor le comentó que estaría fuera de la ciudad por unos 15 días. Luego sobrevino la muerte, aunque las fotografías lo muestran vivo después que fuera apresado en Villa Vásquez.

“A mi padre lo detuvieron la tarde del sábado en Villa Vásquez porque lo encontraron sospechoso, ya que estaba cerca del lugar donde el muchacho (Baldera Gómez) estaba secuestrado”, dice sin contener el llanto. Hasta este martes, la Policía todavía no había ofrecido explicación sobre este caso, ni sobre el del desaparecido Juan Almonte Herrera.
También agentes de la Marina de Guerra del puesto en la comunidad Las Canas, de Villa Vásquez, aseguran que apresaron y entregaron a la Policía a Cecilio Díaz, sano y salvo, después que el sospechoso se identificara ante campesinos en Los Conucos.

Además de las muertes de los supuestos secuestradores queda por determinar el paradero de Juan Almonte Herrera, el gerente de Cobros y Crédito de la compañía Seguridad Ranger, que según sus familiares fue detenido por varios agentes policiales.

En una ocasión, el jefe de la Policía declaró que Almonte Herrera se encontraba detenido, pero luego el organismo lo negó de manera constante. “Mi hermano está desaparecido y queremos saber dónde la Policía lo tiene”, asegura su hermana, Yubelkis Almonte Herrera.

La residencia de Herrera Almonte, ubicada en la calle Higüey del sector Manganagua, fue allanada el martes 29. Los agentes se llevaron a 12 personas para interrogarlas y las pusieron en libertad al caer la noche. La familia logró una sentencia de un tribunal del Distrito que ordena a la Policía la puesta en libertad del desaparecido.

Yubelkis Almonte Herrera asegura que “ya la familia perdió la esperanza de que Juan esté con vida”, porque existen varias versiones en torno a que recibió una golpiza salvaje con un bate que le propiciaron agentes y oficiales de la Policía.

Los traumas del secuestro de Baldera Gómez también alcanzaron a María Magdalena Díaz Osorio, de 22 años de edad, la hija del fallecido Cecilio Díaz. La joven, que estudia Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), fue secuestrada por dos individuos con vestimenta policial, que la montaron en una motocicleta.

María Magdalena reside en el sector Hato Nuevo, de Los Alcarrizos. Su rapto se produjo la noche del viernes 25 de septiembre. El lunes, cuatro días más tarde y después que la familia denunciara el caso y pidiera a Guzmán Fermín que la devolviera, la joven fue dejada abandonada por sus captores en el cruce de Cayacoa, Boca Chica. La Policía aún no esclarece este hecho relacionado con el caso de Baldera Gómez.

Tras ser liberada, la estudiante de Medicina contó que los secuestradores la mantuvieron encapuchada y le preguntaron de forma insistente dónde estaba su padre. La joven asegura que desconoce el paradero de su progenitor desde hace cuatro años.

El secuestro. Ludovino Alonzo Raposo, un abogado de Nagua que visitó varias veces el cuartel policial para dilucidar un problema judicial de dos vecinos, asegura que Cecilio Díaz se movía con cierta libertad dentro del destacamento, así como frente al Palacio de Justicia.

CRIMINALIDAD

14
al menos 14 secuestros y varios homicidios asociados a este tipo de delito reportó la Policía Nacional en el 2008, según registros de medios informativos.
El abogado Pedro Baldera, tío de Eduardo y representa a la familia en los procesos judiciales contra al menos siete hombres detenidos por el caso. Cuenta que el secuestro se produjo el viernes 18 de septiembre alrededor de las 8:55 de la noche.

La tarde de ese día Baldera Gómez se desplazó desde la sucursal de la casa de cambio de su padre ubicada en Samaná, hasta la casa de su novia, Rosalba Paniagua Polanco, ubicada en el sector Moraliza Ulloa, de Nagua.

Tres hombres vestidos de militares se presentaron en la vivienda e instaron al joven a acompañarlos alegando que el coronel Ecolástico Eusebio Acosta, comandante del destacamento de Nagua, requería de su presencia.

Los secuestradores se llevaron a su víctima en la camioneta en que andaba, una Ford Runner negra. La novia no quiso dejarlo sólo y se fue voluntariamente, aunque –como cuenta Pedro Baldera- los secuestradores la dejaron abandonada en un paraje de la comunidad de Pimentel y le dieron RD$50 para que pagara un pasaje y retornara a Nagua.

Pedro Baldera asegura que la madre de Rosalba llamó de inmediato a Yadelkis, hermana del secuestrado, y le contó lo sucedido. Por esta razón se presentó 15 minutos después en el destacamento de la Policía.

Cecilio Díaz y William Batista Checo fueron ejecutados porque la Policía los recibió vivos”
Manuel María Mercedes, Comisión de los Derechos Humanos
Cuenta que se extrañó de que, cuando tuvieron la certeza de que se trataba de un rapto, el Policía que estaba de servicio no se podía comunicar con el coronel Acosta, bajo el alegato de que no conocía su número de teléfono celular y de que las radios de las patrullas estaban dañadas.

Dice que llamó a la capital a los padres de Eduardo, el casacambista Eduardo Baldera e Hilda Gómez, para comunicarle lo sucedido. Explica que ambos se encontraban en un retiro de parejas en el que estaba la esposa de Guzmán Fermín, y que la mujer se encargó de poner al jefe de la Policía al tanto de la situación.

Se queja, sin embargo, de que la Policía no se movilizó a tiempo en momentos en que los secuestradores enfrentaron dificultades de movilidad porque echaron gasolina en vez de gasoil a la camioneta en que se alejaban del lugar.

Las declaraciones de la joven Rosalba resultaron claves para producir los primeros apresamientos de los implicados en el secuestro. Desde el principio, la Policía relacionó al caso a Carlos Paulino Lachapelle (Sandy), Virgilio Burgos Prado, Leodimir Quezada Rojas (Leo), Elérsido Díaz Cordero, Norkelis Alvarado Bonilla, José Luis Caba Tineo (Chómpiras) y Yeufry Valentín Rosario y puso en su lista de sospechosos al menos a cinco personas de las cuales todavía asegura que persigue a

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